Pues a mi, me parece revolucionario

..maravillosos...

Hay momentos en la Cultura de este nuestro País ( ya cada vez menos, por  causa de nuevos modales de la Cultura  – debo decir en plan “abuela cebolleta”-   ) en que todos los estamentos sociales y los habitantes de estos mismos es decir: modernos, vanguardistas, ultraconservadores,  intelectuales, obreros, amas de casa , treintañeros, cuarentones  y demás generaciones de la madurez, CONVERGEN.   Y se APENAN. Y se dan mutuamente las CONDOLENCIAS.

Son , como apuntaba, cada vez menos esos momentos, porque ya quedan pocas figuras claves de la CULTUR A del siglo XX con mayúsculas,  la de los libros de texto ( bueno de mis libros de texto al menos). Ya no tenemos a Dalís, ni Picasos, ya no tenemos Celas , ni Barojas, ni Machados, ni Tonets en las Albuferas, ni generaciones, ni pseudónimos, ni textos salvados de las quemas, ni nada de todo eso que conformó lo que para los que estamos vivos, tengamos la edad que tengamos , es nuestro Saber de la LITERATURA y del Arte del siglo XX ( para el XXI, que no tiene porque ser peor, ni mucho menos,  nos queda teoría aún) .  A los caídos seguiremos estudiándolos, seguramente compartiré mucho de ellos aún con mis hijos,  y si resulta que “me salen” de letras seguro que además los disfrutaremos.  Pero siempre, que hablemos de Delibes , yo les diré “ recuerdo su funeral, en 2010” como mis padres  sin saber mucho de ellos, me recordaron el de Alberti o Dalí,en su momento… Y es que con un década ya a punto de acabar del nuevo siglo, amigos, nuestros grandes de la Literatura del XX ya bastante han hecho, con sobrevivir a las hambrunas y  a las guerras, a las revoluciones industriales, al franquismo y a los diferentes colores de las democracias, a vivir sin luz, a vivir en blanco y negro y a por encima tener la valentía de  llegar lúcidos y mandar mails con casi noventa años.   Y lo han hecho por la fascinación al/por su trabajo, y abrumados por la fascinación, estoy casi segura, de saber que son “ adorados del pueblo”  que son/fueron  gente que supieron retratar con escrupulosa y excelente retórica  las miles de Españas que han vivido. La de nuestros abuelos, la de nuestros padres, pero también la nuestra queridos.

Eso es lo que hace que hoy estemos todos tristes cuando abrimos los periódicos, con sus extensos dominicales dedicados a él y observamos los miles de adioses “todos a una” , desde toda su España,  a un único e irrepetible Señor Delibes.

(Fijaros, que hasta como anunciándolo, en Barcelona esta semana ha nevado)

Lejos de enumerar su obra y biografía, que ya nos la sabemos, me quedo con el testimonio de su nieta Elisa Silió, periodista del El País, en un artículo hecho al caso , donde nos habla, de ese Delibes demasiado castizo, cazador  e huraño, pero también de ese Delibes enamorado, tierno y familiar, ese que me imagino yo, … y es que hay que saber mucho mucho y amar mucho mucho, y entender mucho a la mujer ( a la de su época al menos) ,  para escribir “ Cinco Horas Con Mario”… que hay que ser muy moderno, para en el ‘66, ponerle voz esa Carmen enfadada, por lo poca cosa que era su Mario, por lo poco que había luchado, y lo poco que la había merecido. ¿no creéis?

En fin…es el fin.

Mi más amoroso adiós. Prometo, hablar de ti con mis hijos.

P.D: A mí, el monólogo de Carmen  me parece revolucionario. Matices de pueblo que tiene una.

Links: El pais: “Mi abuelo Miguel” // Especial Delibes

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