Lev 2014: lo que da de sí un fín de semana

maquinas

Esta mañana han comenzado a surgir los artículos en prensa especializada sobre la pasada edición del LEV Festival en Gijón este fin de semana. Las opiniones son tan dispares que un lector que desconozca el festival no sabría donde clasificarlo si se planteara asistir el año que viene: “¿se disfruta o es lo peor?” “¿la iglesia esta bien?” “¿suena bien o mal?” “¿en el teatro se baila?” lo cierto es que, no llueve a gusto de todos (chiste fácil tratandose de Asturias).

Como respuesta rapida y a modo de introducción al artículo: “SI! MOLA! Y SI! SE DISFRUTA… UN MONTÓN”

Tal vez el único punto criticable es el querer cubrir un abanico demasiado amplio del espectro de la música electrónica.. para algunos como un servidor, eso es todavía mayor aliciente para asistir año a año, poder ver un concierto de música industrial poco después de un concierto de piano en un teatro. Aunque entiendo que pueda causar el rechazo de algunos, siempre he considerado el LEV como uno de los pocos resquicios en nuestro país para amantes de la música electrónica sin etiquetas. No trata sobre la cultura de club, ni sobre la música experimental. No trata sobre hacer visuales, ni sobre el arte conceptual. Trata de disfrutar de propuestas diferentes en un espacio de dejarte con la boca abierta, de encontrarte año a año con amiguetes, de poder ver a Monolake en un teatro y a Esplendor Geométrico en una iglesia. Ya puedo ver ambient sentado y a Atom Tm en un club.. pero a veces cambiar las tornas hace que veas el espectáculo con otros ojos.

Este año, se afrontaba una decisión importante, dejar la nave del museo de La Laboral, y desarrollar todas las actividades nocturnas en la iglesia. Decisión que ha provocado mucha controversia entre los asistentes.

El año pasado recuerdo entrar en uno de los conciertos de la iglesia y pensar: “es una lástima que todo el festival no tenga un escenario con tanta personalidad como este” este año mis plegarias han sido oídas. Lo siento, no puedo defender el  uso de una nave con una columna de dos metros frente al escenario, no lo defiendo ni como artista ni como público. Una sala  en la que resulta imposible percibir todo el campo estéreo y ver el escenario al mismo tiempo.. La iglesia suponía un tremendo problema logístico en cuanto a calidad de sonido. La organización realizó los estudios necesarios para mejorar esta situación lo máximo posible. Personalmente creo que el artísta que tenía que sonar bien en la iglesia, le sacó el máximo partido al espacio. (Sí es cierto que no todas las músicas pueden sonar igual de bien en un recinto así). También es cierto que siempre es mejorable, claro.. pero invito a cualquiera a montar un LEV si cree que puede resolverlo mejor.

Tras no poder asistir al concierto del jueves en el Teatro Jovellanos por aforo completo, la jornada del viernes comenzaba con un “Sold-out” de las entradas (a pesar del aumento del aforo realizado este año) y graves problemas en taquillas que retrasaron la entrada durante algunas horas para más de un centenar de asistentes. Pocas horas después la organizadión se excusaba debidamente en las redes sociales achacandolo a problemas técnicos informáticos. Una mancha en el arranque del festival que tardó pocas horas en perdonarse según avanzaban las actuaciones.

Martin Messier

Martien Messier, fue el encargado de abrir el festival, criticado y admirado a partes iguales por sus interpretaciones del viernes y el sábado, la primera con maquinas de coser y la segunda con proyectores de super8 antigüos. Protagonizó para mí algunos de los momentos más destacables del festival, sobre todo en la segunda jornada, con una puesta en escena minimalista e impecable.

Douglas Dare

A Douglas Dare he de confesar que le había descubierto haciendo los deberes prefestival, y estaba ansioso por ver su concierto de piano, sin embargo su directo me resultó monótono. Precioso, pero su proyección a lo largo de una hora de concierto resultó carente de originalidad, me quedo con el disco.

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Herman Kolgen también repitió con éxito en las dos jornadas. (en esta ocasión la decisión de público sí pareció ser unánime) el viernes con “Seismik” un directo AV visualmente impactante basado en los movimientos sísmicos. Y el sábado con una reinterpretación audiovisual para cuarteto de cuerda de la obra “Different Trains” del compositor norteamericano Steve Reich.

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Si bien Esplendor Geometrico era una de mis citas más esperadas del festival, no fue precisamente una de las mejor acogidas.. para mi gusto han pasado con los años del industrial con clase y sentido a un aspecto mucho más tribal y descontrolado que personalmente me llega a emocionar menos. Aun así, ver a Arturo Lanz desatar su íra homicida y gutural gritando sobre el altar de una iglesia es una imagen digna de ver. El escenario se le quedaba pequeño.

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Un giro arriesgado y criticado de los acontecimientos nos hacía volver al teatro para ver a Robert Henke (Monolake) interpretar “Lumière” y montar la verbena de la Paloma a base de los ritmos característicos del artista. ¿Era una actuación y a una hora para un teatro tras desatar a la bestia de Arturo Lanz? ¿Es criticable la actuación del publico por venirse arriba en un teatro? yo no tengo esas respuestas, solo sé que, como detractor de la obra del músico alemán, la goce como nadie a pesar de que el cansancio tras conducir un Barcelona-Asturias empezaba a hacer mella en mí, impidiéndome ver a Fasenouva (que jugaban una vez más en casa sobre las tablas del LEV), y a Vatican Shadow que, según me han contado, hizo sonar como nadie el recinto de la iglesia y terminó lo que Robert Henke había comenzado. 

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Al día siguiente y trás no suficientes horas de sueño, el sol acompañaba en el jardín botánico, y fue toda una suerte porque este recinto protagonizó algunos de los mejores momentos del festival.

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Huias abrían el día, no quería perdemelos tras escuchar algunas recomendación por parte de amigos en común. Cerveza fresca, sol,  el jardín botánico y un concierto impecable que derivó del folk electrónico a matices más intensos y oscuros por parte del grupo asturiano (que sin duda narraba la transición de un estilo a otro entre sus dos discos)

Throwing Snow hizo exactamente lo que se esperaba de él: un conciertazo. Levantó al publico y dio lo mejor de él con una de las actuaciones más bailables y emotivas del festival.

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Tras una comida de magnitudes estratosféricas bañada en incontables cantidades de sidra, se hacía de noche en la iglesia con las asturianas LCC que presentaban el que será su próximo disco editado en Mego. Una actuación intensa y oscura, que parecía estar a punto de arrancar en cualquier momento pero mantenía una atmósfera de ambientación dronística, densa e inquietante hasta sus momentos finales. No les debió de resultar nada fácil sonorizar su directo ya de por sí cargado de reverb en un recinto elíptico como ese.

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Había puesto muchas esperanzas en la actuación de Koreless. Sin embargo, a pesar del preciosismo del que hacía cuenta, me resultó incapaz disfrutar de su propuesta a esa hora, fruto del cansancio y la necesidad de algo de ritmo.

Atom Tm fue como desatar a las bestias, la fiebre del sábado noche contenida en un teatro a ritmo de Kraftwerk. Aunque no soy nada detractor de su puesta en escena, en la que el componente de directo brilla por su ausencia. He de decir que le había visto hacía pocas semanas en Barcelona (indignado por el poco esfuerzo que supone darle al play) y verle en un teatro fue toda una experiencia mucho más impactante de lo habitual. Aunque hubiera preferido un público mas dado a ese contexto y no la sensación de rave contenida que se estaba gestando ahí dentro.

Debido a mis obligaciones del día siguiente me ví obligado a perderme tres de mis actuaciones más esperadas: Rival Consoles (que tengo entendido que fué increíble) Aoki Takamasa (al que siempre me parece una maravilla ver en directo) y Vessel cuyo directo me dejó con la boca abierta hace un año en Nitsa.

Conclusión: Si, hay cosas que no me resultaron satisfactorias, como toda situación en la vida, pero eso no hace que mi valoración no sea áltamente positiva. Considero que los directores del LEV intentan llevar a cabo una cita afín a sus gustos, siempre digo que “si en tu ciudad no hay nada no te quejes si no lo creas” creo que eso mismo es lo que hacen: el festival que les gustaría ver en su ciudad, sin grandes pretensiones, sin intentar agradar a todo el mundo. Solo hacerlo lo mejor posible e intentar que la gente disfrute.

Nos vemos en un año.

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